¿Qué es el éxito?

¿Qué es el éxito?
¿Cuando un escritor se considera exitoso? 
¿Cuándo vende millones de copias o cuando simplemente le pone fin a su obra?
Pues mi teoría es que el éxito tiene el tamaño que su dueño le ponga.
Hay escritores que han vendido miles de copias y todavía sienten que les falta mucho para ser exitosos, también hay otros que terminan su libro o venden su primera copia y sienten que han alcanzado el éxito.
El éxito es tan subjetivo como la felicidad o como un libro mismo. Alguien puede odiar un libro y otra persona amarlo y ninguna de las dos están equivocadas, solo tienen diferentes puntos de vista.
Quizá vender muchas copias es la concepción de éxito para una persona que tiene como meta ser famosa pero para otra solo expresar lo que siente o piensa y poder plasmarlo en un pedazo de papel (o pantalla) ya sea para que otro lo lea o mantenerlo para sí, es el mayor éxito para esa persona.
En lo personal no juzgo a quien desee ser best seller como tampoco a quien solo quiere escribir por el placer de hacerlo. El éxito es del tamaño de lo que te propongas eso sí si tienes una u otra meta, cúmplela. Termina ese libro, has lo que tengas que hacer (dentro de ciertos parámetros) para darte a conocer y ser famoso, no desistas en la lucha.
Al final ese es el fracaso. Detenerse. No terminar lo que empezaste, esa para mí es la más clara demostración de no haber triunfado.
No te dejes llevar por la concepción de éxito de los demás, cada quien tiene metas diferentes.
Yo te recomendaría que te sentaras un día en un lugar que te haga sentir paz o no, siéntate donde quieras pero de vez en cuando analiza lo que es el éxito para ti.
A veces sentimos que perdemos nuestro norte o lo hacemos por causas ajenas a nuestra voluntad o nos dejamos llevar por lo que otros creen que es el éxito, por eso es importante de vez en cuando sentarnos a pensar qué queremos, cuál es nuestra definición de la palabra éxito y lo más importante, saber si estamos haciendo algo para ser exitosos.
Quizá para muchos es tener dinero, para otros es tener una familia y para otros es simplemente poner el punto final a su libro.
Lo importante es que seas coherente con tu concepto de éxito y lo que estás haciendo para lograrlo.

Así que si estás terminando ese libro y esa es tu meta o estás empezando a vender la cantidad de libros que deseas, pues estás en camino de ser exitoso.

¿Y para ti qué es el éxito?

Si estás en camino a tu meta, felicidades, también estás en camino de ser exitoso.

Cuéntame qué te pareció el articulo y si deseas seguirme por mis redes sociales, aquí te las dejo:
Twitter: @HMoranHayes
IG: OhHelenita

Pequeños regalos

En algún sitio leí que a la gente se le va la vida esperando que pase una cosa grandiosa y no se da cuenta que la vida son pequeñas cosas. Pequeños momentos de alegría, pequeños detalles como un atardecer, comerte un helado o incluso acariciar a un cachorro. 

Debo confesar que yo pertenecía al primer grupo. Esperaba que en mi vida pasara una cosa gigante sin detenerme a apreciar los pequeños regalos que el universo me daba. 
Lo mismo sucede (desde mi punto de vista) con la escritura. 
Todos los escritores soñamos, y me incluyo, en que una gran editorial se fije en nosotros y nos firme por un contrato millonario y ser súper famosos. 
Pero pocos nos detenemos a apreciar ese mail que nos envió un lector encantado con nuestra escritura o ese comentario en Amazon de la lectora todavía emocionada por nuestro libro. Quizá una mención en twitter de alguien con pocos seguidores que leyó nuestro libro y lo recomienda. 
Esos son los pequeños regalos, pequeños detalles que no debemos olvidar y debemos agradecer, porque son esos comentarios los que nos mantienen con los pies en la tierra. Nos mantienen en contacto con las únicas personas que nos deben importar como escritores, nuestros lectores. 
Siempre trato, en lo posible, de personalizar mi agradecimiento a mis lectores. Quiero que sepan que cada día ellos me dan un regalo irrecuperable que aprecio desde lo más profundo de mi corazón, su tiempo. 
Que una lectora me diga que pasó todo el fin de semana pegada a alguno de mis libros me hace agradecerle de manera infinita, más que su apoyo, su tiempo. 
El tiempo que se toma en leerme para escribir su reseña en Amazon, en goodreads o para enviarme un tuit. 
Tenemos que agradecer cada uno de esos pequeños regalos que te dan personas que ni siquiera te conocen y que muchas veces, la gente que te rodea no, regalarte su tiempo. 
Las palabras de apoyo, que están incluidas en el tiempo que te regalan son igual de importantes. Hay gente que no le importa escribir palabras malintencionadas (de las que también tenemos que aprender y agradecer.). De ellas no voy a hablar, porque así como las lectoras dedican su tiempo a tener solo palabras amables para mí, pues es justo que yo les devuelva la cortesía. 
Y con lectoras amables no quiero decir que no te critiquen, pero uno a cierta edad ya sabe cuando un comentario viene con buena o mala intención. 
Tengo lectoras adorables que me han señalado alguno que otro error (una de las desventajas de la autoedición), y de las que sé que su comentario solo está hecho con la una única intención de querer que mejore. A esas les agradezco un mundo. 
A mí en lo personal las críticas me afectan poco, de ellas solo aprendo cuando sé que tienen un propósito positivo y hasta una crítica para mejorar es un regalo.
Como escritores, autopublicados o no, nunca dejemos de agradecer a los lectores por cada uno de sus regalos, ellos son los que hacen que seamos escritores y que cada día queramos ser mejores.

¡Gracias a todas mis hermosas lectoras por sus pequeños -grandes- regalos!

Un abrazo y nos leemos pronto 
@HMoranHayes

Mi Primera Novela Corta. Un Escocés en Primavera

¡Hola! Hoy les escribo para anunciarles el lanzamiento de mi nueva novela corta Un Escocés en Primavera que saldrá en preventa este lunes 20 de abril y a la venta el 22 por todas las plataformas de amazon.
Lo primero que les tengo que decir es que esta novela fue un reto porque siempre me ha costado escribir trabajos cortos, para mí el detalle y el por qué de las cosas son importantes, pero con esta novela descubrí que no solo puedo escribir una novela corta sin obviar ningún detalle sino que me encanta, así que espero pronto traerles algo más.
Lo otro interesante de este trabajo fue que lo hice en dos semanas, estaba súper inspirada, veía claramente a mis protagonistas, veía los escenarios y las escenas, quise tener cuatro manos para terminarla antes porque las ideas venían más rápido de lo que las podía escribir.
Esta novela corta esta escrita con mucho amor como todo mi trabajo, pero es especial como Café y Martinis, por ser mi primer trabajo de este tipo.
Aquí les dejo la portada y también la sinopsis.
Espero disfruten leerla así como yo disfruté escribirla.

Portada 


Sinopsis
Después de un desengaño amoroso, Emma se va a Escocia, la tierra de su padre a sanar sus heridas. Su memoria trae recuerdos agridulces a la mujer. Las calles de Edimburgo  que dan la bienvenida a la primavera y  despiden al frío invierno, todavía mantienen su aspecto tan gris como el alma de Emma.
El nombre de un bar llama su atención y decide entrar para quitarse el recuerdo de su ex como se quitan las infecciones, con alcohol. Ahí conoce a Iwan, un highlander orgulloso de cabello alborotado y ojos azules llenos de dulzura.
Iwan entró al bar después de un día más de trabajo, casi de inmediato una rubia llamó su atención, no solo por su belleza sino por la tristeza en sus ojos. Tenía que hacer algo, una mujer así de hermosa no podía estar triste y nada mejor para sanar las heridas que un viaje a las tierras altas.
Emma e Iwan realizarán un viaje donde descubrirán el amor a su tierra, el amor a la familia y el amor a la persona que viaja a su lado.


Yo cuando terminando mi primera novela corta

Nuevo libro: Junto a Ti (Serie Rosas y Encaje)

¡Sí! ¡Sí! Lo sé estoy perdida de estos mundos pero he estado perdida por una muy buena razón.
Hoy les escribo para dar buenas noticias. Esta semana publiqué por amazon mi quinta novela y la cuarta de romance contemporáneo Junto a Ti.
Es una historia de amor, pero está llena de luchas, determinación y un poquito de lágrimas.
Es la historia de Claudia Lace, la socia de Anna Roses en la tienda Rosas y Encaje y de Robert Alden el agente de Thomas Hamilton.
Su relación es bastante… digamos complicada. se conocían desde niño y Robert era un chico muy malo, Claudia como buena “drama queen”, a sus 30 años todavía estaba “traumatizada”. Esa dinámica desata una relación tan cómica como tierna.
Bueno, bueno, no les voy a contar la historia. Pero aquí les dejo la sinopsis, la portada y el link si la quieren adquirir.

SINOPSIS
Él es un representante exitoso. Un hombre calmado y paciente que planifica cada segundo de su vida. Ella es la dueña de una famosa tienda de lingerie y vive su vida al máximo. Él es pragmático y directo, ella es la reina del drama. Él no tiene las más mínimas intenciones de enamorarse, ella tampoco. El le hizo la vida imposible de niña, ella lo odia. Él hará todo lo posible por estar con ella, ella tiene cáncer.
Robert y Claudia se enfrentan con un enemigo más fuerte que cualquier otro, una enfermedad que causa estragos físicos y los más peligrosos, emocionales.
Robert hará que Claudia sea feliz incluso a pesar de ella, ella hará lo mismo por él, pero cada uno tiene una concepción distinta de felicidad. ¿Podrán superar la dura prueba a los que los somete la vida? ¿Será verdad que del odio al amor hay sólo un paso?

Junto a Ti es el segundo libro de la serie Rosas y Encaje, el primero, Eres Real lideró las listas de amazon por meses.

Amazon.com: Junto a T

También les adjunto el booktrailer (del que estoy más que orgullosa) y algunas fotograbes para que se enamoren como yo de Robert y Claudia.
BOOKTRALIER

FOTOFRASES

NOTA IMPORTANTE:
SI TIENES UN BLOG LITERARIO Y TE GUSTARÍA RECIBIR UNA COPIA EN FORMATO KINDLE DE JUNTO A TI, PARA RESEÑARLE, CONTÁCTAME Y CON GUSTO TE LA ENVIARÉ.
Un beso y un abrazo grande y nos leemos pronto

Ojos – descripción

Hace algún tiempo en mi búsqueda de información para mi primer libro Café y Martinis, me encontré con un blog fantástico, uno de los mejores blog que he conseguido y que me ha sido de mucha ayuda. Su nombre es – o era, porque ya son una pagina web-, The bookshelf muse (algo así como la musa de la biblioteca, o del estante de libros). Cada entrada de este blog definía cada elemento que era usado por escritores y le encontraba no solo su uso, sino sus sinónimos y parecidos. Desde los colores, hasta partes del cuerpo, pasando por emociones, fenómenos climatológicos y partes de una casa.
Todo lo necesario para que un escritor tenga referencias. Desafortunadamente el blog es en inglés así que en varias entradas les presentaré traducciones de los elementos del blog.
A continuación coloco la primera:

OJOS 

Tonos: de azul, marrón, verde, gris y avellana.
Forma y tipos: de almendra, redondo, grande, de puerco, bizco, estrechos, unidos, muy separados, vidriosos, febriles, acuosos, enrojecidos, brillante, mate, saltones, brillante, risueños, ahumados, insulsos, vacíos, muertos, ciegos, con visión de futuro, miopes, nublados, hundidos, protuberantes, ennegrecidos, inyectados en sangre, aturdidos, duros, fríos, limpios, secos, ásperos, amarillentos, ictéricos, agudos, inteligentes, gentiles, amables, monocromáticos, perezosos, helados.
Cosas que hacen los Ojos (y otras palabras / frases para describir esas acciones)
Acción: ver, mirar, lanzar una ojeada, admirar, divisar, observar, ojear, mirada fija
Mover: voltear, estrechar, parpadear, pestañear, guiñar, cerrar, abrir, ampliar, dilatar, perforar, seguir.
Llorar: romper en llanto, desbordar de lágrimas, resplandecer, gotear, secar.
Emociones claves y relacionados gestos oculares:
Tristeza: llorar, aguar, llenar de lágrimas, romper en llanto, perder el foco, Ponerse distantes.
Ira: Estrechar, agudizar, enfriar, endurecer, aumentar la intensidad, brillar, fruncir el ceño, mirada fija, resplandecer.
Alegría: brillar, tener chispas, llorar, reí, resplandecer.
Miedo: ampliar, dilatar, apretar, mirar como dardo, mirada fija, deje de parpadear, se secan
Símiles y metáforas – Ayuda:
Sin las gafas, yo estaba tan ciego y vulnerable como una ardilla recién nacida.
Me encontré con su mirada y deseé  no haberlo hecho. Sus ojos eran pequeñas esferas negras e inhumanas. Si él parpadeaba, caían fuera de sus órbitas y rebotaban por el suelo, y la pérdida no le detendrían en lo más mínimo.
Clichés que se deben evitar:
Ojos adormilados; ojos que perforan o ven a través de ti, siendo los ojos el espejo del alma; ojos de venado, los ojos como platos, ojos que disparan dagas; ojos hundidos que hacen que la cabeza parece un cráneo; ciegos como un murciélago.

SUGERENCIA: Al describir cualquier parte del cuerpo, trata de utilizar las señales que muestran al lector más que una descripción física. Haga que sus descripciones realicen una doble función. Ejemplo: El director Miller era corto y rechoncho con los brazos demasiado largos. Entre clase y clase, caminaba cabizbajo por el pasillo y nos miraba con sus ojos saltones, esperando a que alguien lo arruinara para que pudiera saltar. “Sapo” era el apodo obvio, pero él no era tan inteligente. Lo llamábamos babosa.


Una buena descripción de los ojos , conecta al lector con el personaje

Escribir desde una emoción

En algún sitio, hace muchos años leí que el escritor escribe desde los sentimientos así como el científico trabaja desde la razón. Esas palabras se guardaron en alguna parte de mi cabeza hasta que empecé a escribir.
Hoy en día no le puedo dar más la razón a esa frase. Nosotras las escritoras, especialmente las de romance, escribimos desde el sentimiento.
¿Pero desde qué sentimiento?
Una conocida me dijo una vez que desde que vio en la televisión que la mujer cuando ovula se siente más sexi y su cuerpo trabaja para hacerla más atractiva con el fin de atraer a los hombres para la procreación, ella empezó a escribir romántica y erótica en esos días.
Yo no pude hacer más que reírme, mi amiga tenía un método científico para escribir desde el sentimiento.
Yo les preguntaría a cada una de ustedes ¿Desde qué sentimiento escriben?
Yo personalmente confieso que me dedico más a escribir cuando me siento triste –no triste de ponerme a llorar o lanzarme por el balcón– quizá la palabra es nostálgica.
Siento que en esos momentos se me ocurren las mejores historias.
Trayendo el método científico de mi amiga, quizá mi inconsciente sabe que escribiendo me siento mejor –ya sea por las hormonas o por que simplemente me siento “down”– mi cuerpo responde haciendo algo que le hace sentir bien, como liberando endorfinas o dopaminas.
Y funciona.
También se me ocurren historias geniales cuando troto. Otra manera para que mi cuerpo se sienta bien, mi mente trabaja de la misma manera.
Hay escritoras que se sientan a escribir solo cuando están de “humor”. ¿Pero qué hace que estés de humor para escribir? ¿Qué sentimiento hace que te inspires? Felicidad, tristeza, nostalgia, excitación.
Quizá si analizamos qué estado de ánimo es el que nos hace escribir, quizá podemos inducirlo para escribir más.
Tal cual como un experimento científico.
Les invito a que analicen cual es su estado de ánimo cuando escriben, o ese “humor” que hace que se sienten a hacerlo.
No retiro lo que les he dicho siempre, así tengan o no tengan ese humor, siéntense a escribir igualmente. Hagan una rutina y una disciplina. Así escriban tres líneas.
Pero también analicen su estado de ánimo cuando lo hagan. Quizá el stress paraliza a algunas –yo también escribo bajo stress, supongo que es porque me relaja– pero no todas lo hacen. Otras escribirán bajo un momento de alegría, otras no, porque están disfrutando esa alegría de otra manera.
Quizá en todo aspecto de nuestra vida tenemos que analizar cual es el sentimiento que nos inspira o el que nos retrae, el que nos hace escribir 10 mil palabras de una sentada o el que no nos deja ni escribir “Érase una vez”.
Así podremos ser más eficientes en la escritura y por qué no, en la vida.
Un abrazo y nos leemos pronto 
¿Bajo qué sentimiento te inspiras? ¿Alegría, nostalgia?
@HMH_Escritora
letrasmusicayamor.blogspot.com

Pagina web de autora

Hoy escribo para anunciarles, aunque no es una noticia nueva, nueva, la creación de mi página web de autora.
En ella pueden conocer mi trabajo, mis libros y las paginas donde colaboro.
La pagina principal muestra la portada de mi próximo libro de Urban Fantasy y del que muchas y muchos de ustedes ya has escuchado hablar.
También pueden leer una corta biografía y todas las redes sociales donde pueden contactarme para saber más de mi trabajo

En las otras páginas pueden encontrar mis libros con una pequeña sinopsis de cada uno y donde los puedes conseguir 

En otras paginas encontrarás elementos gráficos y una galería de mis lectoras con ejemplares de mis obras. Y por supuesto la página de contacto donde te puedes comunicar conmigo.

De todo corazón espero les guste mi pagina porque está hecha con mucho cariño para ustedes y para que puedan conocer un poco más de Helena Moran-Hayes.

Un abrazo.

Escribe Romántica. La Revista. 3era edición

Una gran noticia, desde la semana pasada salió la tercera edición de Escribe Romática La Revista. Esta edición es romance western, pero encontrarán una gran variedad de tips, unos artículos increíbles y mi sección Letra y música les presento el playlist de Barb Capisce la co-autora de la exitosa saga del Ángel Prohibido.

Aquí les paso el link donde lo pueden descargar totalmente gratis y la muestra de la portada
Link Escribe Romantica la Revista. 3era edición: 

Rosas y Encajes – Capitulo II: El Premio

Hola chicas! Aquí les presento el segundo capitulo de Rosas y encajes. 
Que lo disfruten, y como siempre, espero sus comentarios.

———————————— 

Desperté a las 6 a.m., fui a mis clases de pilates, regresé a casa, desayuné, tomé una ducha, me vestí y tomé el subterráneo hasta la estación Shepherd´s Bush, compré el diario, compré un café y caminé hasta mi tienda.
Cuando llegué, ya Nathalie había abierto la tienda y estaba chequeando que toda la mercancía estuviese en orden en los mesones y en los percheros. Tomaba notas o verificaba en su agenda que todo estuviese al día como un general. Su cabello castaño de pocos centímetros de largo la hacía ver más femenina que cualquier mujer con una melena. Pero no menos estricta que un oficial de la armada real.
La saludé y pasé directo a la oficina a continuar con mi ritual. Esas primeras horas de la mañana me daba un tiempo para organizarme antes de que llegara el “huracán Claudia”. Desde el primer día que abrimos la tienda habíamos acordado nuestro horario. Yo, como siempre me despertaba temprano tendría el turno de la mañana y Claudia llegaba mas cerca del mediodía.
Le di un sorbo a mi café, bendije la cafetería italiana que había encontrado desde hacía casi un año en el centro comercial y me dispuse a leer el diario antes de afinar los últimos detalles del desfile de la señora Johnson al otro día.
Economía, política, cultura, una ojeada a los deportes y espectáculos.
Casi escupí el café sobre los papeles de mi escritorio.
En la pagina central de la sección de espectáculos estaba una gran nota de prensa:
Pasa una noche con Thomas Hamilton
Y ahí estaba su fotografía con sus ojos azul grisáceos gigantes, esa espléndida sonrisa de niño travieso y su cabello rojizo alborotado con un crespo rebelde cayendo en su frente. El cuadro cerrado de la foto mostraba que vestía una chaqueta negra y una camisa blanca, listo para ser mío. Parecía que me invitara a pasar esa noche con él. Claro, también invitaba a las 3 millones de lectoras del diario.
Suspiré.
La promoción no era ni una película ni un DVD, era un concurso para una cena con el mismísimo Thomas Hamilton, en uno de los más famosos restaurantes de la ciudad, además de una estadía por un fin de semana en el Whaldorf-Astoria –sin el Sr- Hamiltom, desafortunadamente–. Todo un fin de semana de ensueño.
Apenas leí las bases del concurso, mis piernas comenzaron a temblar, mi corazón se aceleró como si el Sr. Hamilton en carne y huesos me estuviese invitando. Por un momento las letras del diario se movieron y pensé que estaba perdiendo la visión con la emoción, pero eran mis manos que temblaban en sincronía con mis piernas.
Bajé el periódico y tomé aire. Un largo y lento respiro me hicieron –en lo posible– recuperar el control de mis extremidades.
Continué leyendo, las bases eran fáciles, tan fáciles que me deprimí. Cualquiera podía hacerlo. Iba a tener demasiada competencia.
Había que escribir una carta dirigida al Sr. Hamilton explicando por que la autora de la carta merecía salir con él. Todo lo demás solicitaba que la carta estuviese dentro de las normas del decoro, la moral y el respeto ya que el mismo Sr. Hamilton leería la carta final luego de que su equipo hiciera la preselección de 10 cartas finalistas. También solicitaban a las autoras de las cartas colocar sus datos completos para ser ubicadas en caso de quedar finalistas y/o ganadoras. El concurso no tenía limite de edad, peso, religión o raza, solo tenías que ser fan de Thomas Hamilton y escribir muy, muy bien.
Cuando me di cuenta estaba hiperventilando otra vez. El diario se movía por mis manos temblorosas. Yo puedo escribir. Yo podría ganar. 
Caí en la realidad y miré el teléfono. ¿Por qué Claudia no me había llamado pegando gritos? ¿Se habría desmayado?
Esperaría a que me llamara o a que llegara para discutirlo. Sí, yo podía concursar, yo podía ganar.
Una cita con Thomas Hamilton. Mi día se hizo brillante. Reí. Una cita con el Sr. Hamilton.
Leí el plazo de entrega de la carta. Dos semanas.
¡¿Qué?! ¿Dos semanas?
¿Tenía dos semanas para escribir una carta lo suficientemente creativa para pasar por el filtro de su equipo y lo suficientemente dócil para que el actor se interesara en salir conmigo.
¡Dios! No lo iba a poder hacer. ¿Cuántas mujeres no le escribirían? ¿Cuántas mujeres con mejores capacidades para la escritura concursarían? No iba a tener la más mínima oportunidad. Al fin y al cabo yo era una comerciante, mi habilidad era vender. Hablar para vender.
Suspiré derrotada.
Entre tantas cosas que sucedían en mi vida, la tienda, los compromisos económicos, mi mamá… la soledad, esa cena sería un maravilloso regalo en mi vida.
Sacudí mi cabeza. Tenía dos opciones o trabajar duro para que esa carta fuese lo mejor que hubiese escrito en mi vida o entregarme a la derrota y ver dentro de 15 días la noticia de la afortunada que cenó con Thomas Hamilton.
Miré la pantalla de mi computadora.
—¿Sabe qué Sr. Hamilton? Dentro de quince días conocerá a la mujer más perseverante que haya conocido jamás y ¿quién sabe? Hasta le puedo apostar que se enamora.
Reí.
Miré el teléfono otra vez. ¿Por qué Claudia no me llamaba histérica? Quizá ya estaba concentrada escribiendo la carta.
Minimicé la ventana para esperar que llegara y así organizar nuestro plan de ataque o mejor dicho, plan de enamoramiento al grupo de lectores de cartas del actor.
Regresé a la realidad para finiquitar los últimos arreglos del desfile.
Nathalie iría en la tarde a la casa de la señora Johnson en Nothinn Hill para chequear que el montaje de la pasarela, sillas y escenario fuesen de acuerdo a lo pautado. Claudia se reuniría con las modelos y yo me haría cargo de las piezas y accesorios del desfile. Desde la ropa interior hasta el maquillaje y calzado.
Por fortuna la señora Johnson era una cliente con la que ya habíamos trabajado muchas veces y todo siempre fluía a la perfección.
Esta vez la señora Madeleine estaba en la etapa de encender la llama de la pasión perdida con su esposo y al parecer varias de sus amigas también, con sus esposos, amantes, novios o simplemente cualquier hombre que se les atravesara en una noche de copas.
Chequeé el inventario, Claudia y yo habíamos decidido hacer el desfile con una estructura, empezando con las piezas más clásicas hasta llegar a las más atrevidas.
La colección sado-masoquista como la había bautizado Nathalie se vendía como pan caliente en solo dos semanas de exhibición. Al parecer las mujeres buscaban un toque más picante en su guardarropa íntimo y ahí estaba Rosas y Encaje para satisfacer esos gustos, aunque Nathalie se sonrojara cada vez que tuviese que mostrar las piezas.
Era casi mediodía y Claudia no me había llamado con su respectivo ataque de nervios. Me empezaba a preocupar, pero no la llamé. Habíamos quedado en almorzar para arreglar los últimos detalles del desfile y ahí hablaríamos como unas fans enamoradas del concurso de nuestro ídolo.
Esperaba en una de las mesas del restaurante, me tomaba un jugo de frutas mientras esperaba a mi socia. Llevaba el diario en la mano y lo había doblado en la pagina que me interesaba, ahí el señor Hamilton descansaba sobre la mesa a mi lado como si estuviésemos practicando para lo que sería nuestra cena formal.
20 minutos después –algo normal en ella– aparecía mi socia. Delgada y estilizada, su cabello lacio rubio bamboleándose al ritmo de su caminar sus ojos verdes como dos esmeraldas buscándome. Claudia era mi antítesis, era lo contrario a lo que yo era, mi cabello era color café al igual que mis ojos, y de estilizada no tenía mucho, aunque me mantenía en mi peso –lo que era una lucha constante– mi cuerpo tenía curvas y lo único que compartía con mi socia eran las piernas largas por las que daba todos los días gracias al cielo. Ella parecía una modelo, yo una mujer normal tratando de no pasarse de kilos.
Yo era uno o dos centímetros más alta que Claudia pero ella era la de la elegancia, yo en cambio era más práctica, sin muchas poses y después de una batalla casi campal, di mi brazo a torcer con respecto a llevar tacones altos, “por el bien de la tienda” “es su imagen la que estamos vendiendo Anna, no podemos andar por ahí en flip-flops o converse” –según me había dicho Claudia– y tenía rezón, un año después ya me había acostumbrado a llevar tacones, mas, nunca olvidaba la comodidad de mis flip-flops y de vez en cuando, cuando no iba a la tienda, me iba al supermercado en mis zapatos cómodos.
Era mi secreto y Claudia me mataba si se enteraba que una de las dueñas de la prestigiosa tienda Rosas y Encaje andaba por ahí en deportivos o flip-flops.
Cuando Claudia al fin me encontró me hizo un gesto con la mano, yo le devolví el gesto. Un hombre se apartó para darle pasó –eso siempre pasaba con ella–, ella le sonrió y caminó hacia mí con una gran sonrisa en sus labios.
Un momento. Esa no era una sonrisa de saber lo del concurso. Si mi amiga hubiese sabido, llega con cara de desesperación, con el cabello alborotado y llevándose a todos por el medio. Thomas Hamilton era la única persona en la faz de la tierra capaz de hacerle perder el glamour a mi amiga.
Claudia no sabía nada y yo iba a ser la persona que le daría la noticia del concurso. Esto será duro.
Tomé aliento y decidí decirle después de comer porque sino no me dejaría hacerlo. Tomé disimuladamente el periódico y lo puse en mi regazo. Ese iba a ser un espectáculo bastante entretenido.
Luego de un salmón y una ensalada de rúgula con un aderezo de manzana tan deliciosos que me dejaron más que llena, satisfecha. Claudia me comentó que Sebastian estaba en la ciudad. Luego de haber cuadrado todo a la perfección para el desfile del otro día en casa de la Sra. Johnson, pedimos un café y ahí decidí “hacerle el comentario”.
—Clau —hice una pausa para tomar un sorbo de mi café— ¿Has leído el diario hoy?
Ella ladeó su cabeza —Honestamente no, no he tenido tiempo, además sabes que no soy gran fanática de los diarios. Quizá cuando llegue a la oficina los leo vía web ¿Por qué?
Tomé otro sorbo de café, esta vez mi pausa fue adrede para darle más dramatismo al momento. Sabía que Claudia perdía los estribos cuando yo hacía eso.
Ella levantó sus cejas —¿Entonces? ¿Te vas a tardar toda una vida respondiéndome?
Traté de disimular la risa —¿Así que no has visto las noticias de farándula?
Mi amiga abrió los ojos como platos —¡No! ¿Qué pasó? ¿Dijeron algo de mi —se aclaró la garganta— de nuestro Thomas?
Me encogí de hombros, restándole importancia y le mostré el diario en la página marcada —No, solo esto.
Hubo 5 segundos de silencio antes de que me amiga soltara un grito que hizo brincar a la mitad de los clientes del restaurant. Hasta hubo una señora que le escupió un langostino que se llevaba a la boca al señor que tenía al frente.
Tuve que pedir disculpas a los comensales vecinos por el ataque de histeria de mi amiga. Después de todo, darle la noticia en un sitio público no fue tan buena idea después de todo.
—¡¿Cuándo salió esto?! —pregunta obvia, tenía la fecha del día pero una fan no entiende eso— ¿Por qué no me dijiste antes? ¡Dios, hay que escribir ya! ¿15 días, solo 15 días? ¡Anna, dime algo! ¿Qué periódico es este?
Como siempre, esperé que tomara aire para yo hablar, solo que esta vez duró un poco de más tiempo.
—¿Me vas a dejar hablar para responderte?
—¡No!
La señora de al lado se volvió a asustar manchándose de vino la blusa.
Hice unos minutos de silencio mientras a mi amiga se le pasaba el ataque de violencia histérica. Se calmó.
—Lo leí esta mañana y no te dije nada porque pensé que ya sabías y estabas ocupada escribiendo la carta o querías esperar hasta el almuerzo. Cuando llegaste me di cuenta que no sabías nada.
—¿Cuándo en la vida yo he esperado para comentar una noticia de mi…nuestro Thomas?
—Es cierto, nunca. Y por eso te quise dar la noticia apenas te viera.
—Pero…
—Deja la discusión Clau y vamos a pensar que vamos a hacer, tenemos 14 días para escribir nuestras cartas y quién sabe si alguna de nosotras es la afortunada.
—Tiene que ser una carta genial Nanna —así me llamaba mi amiga en momentos de desesperación.
—Sí, tiene que ser genial —repetí y vi a mi amiga acariciando el pedazo de papel periódico donde se encontraba el rostro angelical del hombre al que amábamos.
—¿Por qué no salimos de lo de los desfiles esta semana y la próxima y nos dedicamos a las cartas? —pregunté tratando de negociar con mi amiga que ahora solo pensaba en lo que le iba a escribir al actor.
Ella hizo silencio y contó con los dedos luego abrió más sus ya grandes ojos —¡¿Qué?! —revisó su agenda— Anna, tenemos el desfile de la Sra. Johnson mañana y la próxima semana viernes y sábado tenemos a la señora Martínez y la señora Stewart, lo que nos deja solo siete días para escribir la carta y enviarla. No, no, no esos son muy pocos días. No pienso arriesgar ni un segundo de la cena con mi Thomas.
Era imposible convencer a Claudia de lo contrario. La necesitaba concentrada por el montón de trabajo que teníamos por delante, pero sabía que con la cuestión de la carta mi amiga iba a tener la cabeza en las nubes y yo no iba a poder sola con todo el trabajo.
Respiré profundo.
—Ok, vamos a hacer esto. Tú ve escribiendo el boceto de la carta, pero por favor después de mañana, y te tienes que comprometer a ayudarme en lo que te de tu cabeza con los otros dos desfiles. Yo me comprometo a ayudarte con la carta de ser necesario.
—¿Tú no vas a escribir tu carta? —me preguntó mi amiga espantada.
¿La escribiría? Mi cerebro romántico tenía palabras tan dulces hacia Thomas que estaría más que segura que elegirían mi carta, pero mi cerebro lógico me decía que por lo menos un millón de mujeres no solo pensaría sino que escribiría lo mismo que yo.
Suspiré. Tan alto que mi amiga me miró con simpatía pero a la vez con tristeza, ella sabía lo que pensaba.
Sacudí esos pensamientos de mi cabeza —No lo sé, ya lo veremos, por ahora hay mucho trabajo y una de nosotras tiene que tener los pies en la tierra mientras la otra vuela por el cielo con alitas de ángel —sonreí— ¿Quién sabe? A lo mejor si la escribo pero no ahora.
—Ok, mientras antes empezamos, antes terminamos —mi amiga dijo sus palabras mágicas que yo adoraba y pidió la cuenta.
*****
El actor reía  carcajadas imaginándose la ganadora del premio. Pintaba miles de escenarios desde una rubia esbelta con porte de modelo. ¡Nah! Eso sería muy fácil. Hasta una chica con sobre peso y acné, y no es que tuviera nada en contra de ese tipo de mujeres pero ¡vamos! Él era un actor, podía darse el gusto de salir con quien le diera la gana pero esta vez, gracias a su agente, tenía que dejárselo a la suerte, cosa que odiaba.
¿Por qué si puedo tener cualquier mujer que desee me tengo que aguantar esto? ¿Si quiso hacer publicidad no organizó una cena con alguna actriz, modelo o cantante?
Robert lo sacaba de sus casillas solo de pensar en él. Ese bastardo.
Caminó hacia el ventanal de la sala de su apartamento con vista a Hyde Park y suspiró. Miró el libreto que tenía en la mano.
Cálmate Thomas, esto no lo puedes controlar. Sé que por eso estás así, pero tu terapeuta te dijo que no puedes controlar todo y menos en esta profesión. Suspiró.
Mañana empezarían a recibir cartas. Miró al cielo y rezó porque se acabara la pesadilla de la cena.
Quizá el cielo escucharía sus plegarias.


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