También eres escritor

En estos días estaba revisando unos blogs literarios, de esos que dan consejos y tips a escritores porque quería hacer una recopilación de consejos de escritura. 
Saben que prometí que sería más activa por aquí y eso significa seguir compartiendo mi experiencia como escritora autopublicada  con sus pro y sus contras. Pero como yo soy Dori (la pececita azul de la película de Disney Buscando a Nemo, esa que tiene amnesia a corto plazo) y mi poder de atención es de unos 30 segundos. Me encontré con una frase que me hizo olvidar eso de los
tips y los consejos y hoy quiero hablar de ella porque me pareció muy hermosa: “Todo el que escribe es escritor”.
La explicación fue muy concisa pero a mí me pareció tan hermosa que quiero extenderme más allá de la explicación. 
En el texto decía algo así como que si tienes la valentía de escribir y además mostrar tu trabajo a otras personas ya sean conocidos o extraños, eso te hacía escritor. 
Esa sencilla razón me pareció más que suficiente y creo que es cierto. Quizá me acusen de falta de humildad pero creo que toda persona que sea lo suficientemente valiente para plasmar en un papel una idea o un sentimiento ya es mérito suficiente y merece ser admirado, y hay pocas palabras más reconfortantes y a la vez estimulantes que te llamen escritor. 
Con esto no quiero menospreciar a los profesionales que hacen de la escritura su forma de vida o a aquellos que por su verso han ganado grandes reconocimientos pero me gustaría rescatar la valentía y el talento que se requiere para escribir. 
No cualquier puede hacerlo. Ya sea en mayor o menor grado o en diferentes rangos no es fácil plasmar en el papel una idea o un sentimiento. 
No todo el mundo puede describir en forma coherente y llegando al corazón de mucha gente la emoción de recibir una caricia o un beso, la frustración de presenciar una injusticia o el terror de escuchar un ruido extraño en una casa a oscuras. 
Quizá todos hemos hemos tenido esas experiencias pero no todos somos capaces de escribirlas en un papel y hacer que otras personas sientan lo que deseamos que sientan. 
El olor del mar, el sabor dulce de una fruta, admirar el cielo lleno estrellas. Más que una cantidad de recursos literarios un escritor debe hacerle llegar al lector esas emociones y el solo hecho de lograr hacerlo así sea por hobby ya debería que ser reconocido. 
Me gusta el hecho de que en el texto no se haya hablado de formas de escritura, ni géneros, ni premios o cantidad de libros vendidos, simplemente se decía, y aquí lo romántico del texto, es que el solo hecho de que hayas escrito un relato corto y se lo hayas mostrado a tu mejor amigo, eso te hace escritor. 
¿Y por qué no? A diferencia de muchas carreras donde tienes que prepararte para ser un profesional, en la escritura solo debes tener ese talento de expresar las emociones –y buena ortografía por supuesto–, y no digo que no hay que prepararse. Tanto en la escritura como en la vida cada gota de conocimientos que adquieras será de gran ayuda para tu crecimiento personal y profesional. Haz talleres, estudia, investiga, lee (muchísimo) pero sobre todo no dejes de escribir.  
Se me antoja pensar que ser escritor es más un sentimiento. Con esto no quiero ofender a los profesionales pero sí quiero dar a entender que esta profesión es tan hermosa e inclusiva que acepta miles de gamas y niveles de experticias. 
Lo que más me gustó y en lo que quiero hacer énfasis es que para escribir se necesita una profunda valentía, escribir significa exponerte, mostrar tu alma, dejar que el mundo vea partes de ti. Significa hacer un viaje a tus sentimientos, revisar y mirar de frente tus emociones y miedos y hay pocos miedos más grandes que permitir a extraños entrar en tu mundo. Y eso es lo que hacen los escritores, desde la adolescente que escribe poemas y se lo muestra a su mejor amiga pasando por el adulto que lo deja todo por seguir su sueño y logra publicar su libro, el joven que con esfuerzo logra escribir, maquetas, diseñar y autopublicar para vender en una plataforma digital hasta la escritora prolífica que vende miles de copias de cada uno de los libros que escribe. Todos y cada uno de ellos son escritores. 


Y si tú, tuviste la valentía de mostrar tu trabajo al mundo, te felicito, también eres escritor. 
No importa tu edad, si escribes, eres escritor.

Cuéntame qué te pareció el articulo y no olvides seguirme por mis redes sociales.
Twitter: @HMoranHayes
IG: OhHelenita

Nuevo libro: Junto a Ti (Serie Rosas y Encaje)

¡Sí! ¡Sí! Lo sé estoy perdida de estos mundos pero he estado perdida por una muy buena razón.
Hoy les escribo para dar buenas noticias. Esta semana publiqué por amazon mi quinta novela y la cuarta de romance contemporáneo Junto a Ti.
Es una historia de amor, pero está llena de luchas, determinación y un poquito de lágrimas.
Es la historia de Claudia Lace, la socia de Anna Roses en la tienda Rosas y Encaje y de Robert Alden el agente de Thomas Hamilton.
Su relación es bastante… digamos complicada. se conocían desde niño y Robert era un chico muy malo, Claudia como buena “drama queen”, a sus 30 años todavía estaba “traumatizada”. Esa dinámica desata una relación tan cómica como tierna.
Bueno, bueno, no les voy a contar la historia. Pero aquí les dejo la sinopsis, la portada y el link si la quieren adquirir.

SINOPSIS
Él es un representante exitoso. Un hombre calmado y paciente que planifica cada segundo de su vida. Ella es la dueña de una famosa tienda de lingerie y vive su vida al máximo. Él es pragmático y directo, ella es la reina del drama. Él no tiene las más mínimas intenciones de enamorarse, ella tampoco. El le hizo la vida imposible de niña, ella lo odia. Él hará todo lo posible por estar con ella, ella tiene cáncer.
Robert y Claudia se enfrentan con un enemigo más fuerte que cualquier otro, una enfermedad que causa estragos físicos y los más peligrosos, emocionales.
Robert hará que Claudia sea feliz incluso a pesar de ella, ella hará lo mismo por él, pero cada uno tiene una concepción distinta de felicidad. ¿Podrán superar la dura prueba a los que los somete la vida? ¿Será verdad que del odio al amor hay sólo un paso?

Junto a Ti es el segundo libro de la serie Rosas y Encaje, el primero, Eres Real lideró las listas de amazon por meses.

Amazon.com: Junto a T

También les adjunto el booktrailer (del que estoy más que orgullosa) y algunas fotograbes para que se enamoren como yo de Robert y Claudia.
BOOKTRALIER

FOTOFRASES

NOTA IMPORTANTE:
SI TIENES UN BLOG LITERARIO Y TE GUSTARÍA RECIBIR UNA COPIA EN FORMATO KINDLE DE JUNTO A TI, PARA RESEÑARLE, CONTÁCTAME Y CON GUSTO TE LA ENVIARÉ.
Un beso y un abrazo grande y nos leemos pronto

Rosas y Encajes – Capitulo II: El Premio

Hola chicas! Aquí les presento el segundo capitulo de Rosas y encajes. 
Que lo disfruten, y como siempre, espero sus comentarios.

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Desperté a las 6 a.m., fui a mis clases de pilates, regresé a casa, desayuné, tomé una ducha, me vestí y tomé el subterráneo hasta la estación Shepherd´s Bush, compré el diario, compré un café y caminé hasta mi tienda.
Cuando llegué, ya Nathalie había abierto la tienda y estaba chequeando que toda la mercancía estuviese en orden en los mesones y en los percheros. Tomaba notas o verificaba en su agenda que todo estuviese al día como un general. Su cabello castaño de pocos centímetros de largo la hacía ver más femenina que cualquier mujer con una melena. Pero no menos estricta que un oficial de la armada real.
La saludé y pasé directo a la oficina a continuar con mi ritual. Esas primeras horas de la mañana me daba un tiempo para organizarme antes de que llegara el “huracán Claudia”. Desde el primer día que abrimos la tienda habíamos acordado nuestro horario. Yo, como siempre me despertaba temprano tendría el turno de la mañana y Claudia llegaba mas cerca del mediodía.
Le di un sorbo a mi café, bendije la cafetería italiana que había encontrado desde hacía casi un año en el centro comercial y me dispuse a leer el diario antes de afinar los últimos detalles del desfile de la señora Johnson al otro día.
Economía, política, cultura, una ojeada a los deportes y espectáculos.
Casi escupí el café sobre los papeles de mi escritorio.
En la pagina central de la sección de espectáculos estaba una gran nota de prensa:
Pasa una noche con Thomas Hamilton
Y ahí estaba su fotografía con sus ojos azul grisáceos gigantes, esa espléndida sonrisa de niño travieso y su cabello rojizo alborotado con un crespo rebelde cayendo en su frente. El cuadro cerrado de la foto mostraba que vestía una chaqueta negra y una camisa blanca, listo para ser mío. Parecía que me invitara a pasar esa noche con él. Claro, también invitaba a las 3 millones de lectoras del diario.
Suspiré.
La promoción no era ni una película ni un DVD, era un concurso para una cena con el mismísimo Thomas Hamilton, en uno de los más famosos restaurantes de la ciudad, además de una estadía por un fin de semana en el Whaldorf-Astoria –sin el Sr- Hamiltom, desafortunadamente–. Todo un fin de semana de ensueño.
Apenas leí las bases del concurso, mis piernas comenzaron a temblar, mi corazón se aceleró como si el Sr. Hamilton en carne y huesos me estuviese invitando. Por un momento las letras del diario se movieron y pensé que estaba perdiendo la visión con la emoción, pero eran mis manos que temblaban en sincronía con mis piernas.
Bajé el periódico y tomé aire. Un largo y lento respiro me hicieron –en lo posible– recuperar el control de mis extremidades.
Continué leyendo, las bases eran fáciles, tan fáciles que me deprimí. Cualquiera podía hacerlo. Iba a tener demasiada competencia.
Había que escribir una carta dirigida al Sr. Hamilton explicando por que la autora de la carta merecía salir con él. Todo lo demás solicitaba que la carta estuviese dentro de las normas del decoro, la moral y el respeto ya que el mismo Sr. Hamilton leería la carta final luego de que su equipo hiciera la preselección de 10 cartas finalistas. También solicitaban a las autoras de las cartas colocar sus datos completos para ser ubicadas en caso de quedar finalistas y/o ganadoras. El concurso no tenía limite de edad, peso, religión o raza, solo tenías que ser fan de Thomas Hamilton y escribir muy, muy bien.
Cuando me di cuenta estaba hiperventilando otra vez. El diario se movía por mis manos temblorosas. Yo puedo escribir. Yo podría ganar. 
Caí en la realidad y miré el teléfono. ¿Por qué Claudia no me había llamado pegando gritos? ¿Se habría desmayado?
Esperaría a que me llamara o a que llegara para discutirlo. Sí, yo podía concursar, yo podía ganar.
Una cita con Thomas Hamilton. Mi día se hizo brillante. Reí. Una cita con el Sr. Hamilton.
Leí el plazo de entrega de la carta. Dos semanas.
¡¿Qué?! ¿Dos semanas?
¿Tenía dos semanas para escribir una carta lo suficientemente creativa para pasar por el filtro de su equipo y lo suficientemente dócil para que el actor se interesara en salir conmigo.
¡Dios! No lo iba a poder hacer. ¿Cuántas mujeres no le escribirían? ¿Cuántas mujeres con mejores capacidades para la escritura concursarían? No iba a tener la más mínima oportunidad. Al fin y al cabo yo era una comerciante, mi habilidad era vender. Hablar para vender.
Suspiré derrotada.
Entre tantas cosas que sucedían en mi vida, la tienda, los compromisos económicos, mi mamá… la soledad, esa cena sería un maravilloso regalo en mi vida.
Sacudí mi cabeza. Tenía dos opciones o trabajar duro para que esa carta fuese lo mejor que hubiese escrito en mi vida o entregarme a la derrota y ver dentro de 15 días la noticia de la afortunada que cenó con Thomas Hamilton.
Miré la pantalla de mi computadora.
—¿Sabe qué Sr. Hamilton? Dentro de quince días conocerá a la mujer más perseverante que haya conocido jamás y ¿quién sabe? Hasta le puedo apostar que se enamora.
Reí.
Miré el teléfono otra vez. ¿Por qué Claudia no me llamaba histérica? Quizá ya estaba concentrada escribiendo la carta.
Minimicé la ventana para esperar que llegara y así organizar nuestro plan de ataque o mejor dicho, plan de enamoramiento al grupo de lectores de cartas del actor.
Regresé a la realidad para finiquitar los últimos arreglos del desfile.
Nathalie iría en la tarde a la casa de la señora Johnson en Nothinn Hill para chequear que el montaje de la pasarela, sillas y escenario fuesen de acuerdo a lo pautado. Claudia se reuniría con las modelos y yo me haría cargo de las piezas y accesorios del desfile. Desde la ropa interior hasta el maquillaje y calzado.
Por fortuna la señora Johnson era una cliente con la que ya habíamos trabajado muchas veces y todo siempre fluía a la perfección.
Esta vez la señora Madeleine estaba en la etapa de encender la llama de la pasión perdida con su esposo y al parecer varias de sus amigas también, con sus esposos, amantes, novios o simplemente cualquier hombre que se les atravesara en una noche de copas.
Chequeé el inventario, Claudia y yo habíamos decidido hacer el desfile con una estructura, empezando con las piezas más clásicas hasta llegar a las más atrevidas.
La colección sado-masoquista como la había bautizado Nathalie se vendía como pan caliente en solo dos semanas de exhibición. Al parecer las mujeres buscaban un toque más picante en su guardarropa íntimo y ahí estaba Rosas y Encaje para satisfacer esos gustos, aunque Nathalie se sonrojara cada vez que tuviese que mostrar las piezas.
Era casi mediodía y Claudia no me había llamado con su respectivo ataque de nervios. Me empezaba a preocupar, pero no la llamé. Habíamos quedado en almorzar para arreglar los últimos detalles del desfile y ahí hablaríamos como unas fans enamoradas del concurso de nuestro ídolo.
Esperaba en una de las mesas del restaurante, me tomaba un jugo de frutas mientras esperaba a mi socia. Llevaba el diario en la mano y lo había doblado en la pagina que me interesaba, ahí el señor Hamilton descansaba sobre la mesa a mi lado como si estuviésemos practicando para lo que sería nuestra cena formal.
20 minutos después –algo normal en ella– aparecía mi socia. Delgada y estilizada, su cabello lacio rubio bamboleándose al ritmo de su caminar sus ojos verdes como dos esmeraldas buscándome. Claudia era mi antítesis, era lo contrario a lo que yo era, mi cabello era color café al igual que mis ojos, y de estilizada no tenía mucho, aunque me mantenía en mi peso –lo que era una lucha constante– mi cuerpo tenía curvas y lo único que compartía con mi socia eran las piernas largas por las que daba todos los días gracias al cielo. Ella parecía una modelo, yo una mujer normal tratando de no pasarse de kilos.
Yo era uno o dos centímetros más alta que Claudia pero ella era la de la elegancia, yo en cambio era más práctica, sin muchas poses y después de una batalla casi campal, di mi brazo a torcer con respecto a llevar tacones altos, “por el bien de la tienda” “es su imagen la que estamos vendiendo Anna, no podemos andar por ahí en flip-flops o converse” –según me había dicho Claudia– y tenía rezón, un año después ya me había acostumbrado a llevar tacones, mas, nunca olvidaba la comodidad de mis flip-flops y de vez en cuando, cuando no iba a la tienda, me iba al supermercado en mis zapatos cómodos.
Era mi secreto y Claudia me mataba si se enteraba que una de las dueñas de la prestigiosa tienda Rosas y Encaje andaba por ahí en deportivos o flip-flops.
Cuando Claudia al fin me encontró me hizo un gesto con la mano, yo le devolví el gesto. Un hombre se apartó para darle pasó –eso siempre pasaba con ella–, ella le sonrió y caminó hacia mí con una gran sonrisa en sus labios.
Un momento. Esa no era una sonrisa de saber lo del concurso. Si mi amiga hubiese sabido, llega con cara de desesperación, con el cabello alborotado y llevándose a todos por el medio. Thomas Hamilton era la única persona en la faz de la tierra capaz de hacerle perder el glamour a mi amiga.
Claudia no sabía nada y yo iba a ser la persona que le daría la noticia del concurso. Esto será duro.
Tomé aliento y decidí decirle después de comer porque sino no me dejaría hacerlo. Tomé disimuladamente el periódico y lo puse en mi regazo. Ese iba a ser un espectáculo bastante entretenido.
Luego de un salmón y una ensalada de rúgula con un aderezo de manzana tan deliciosos que me dejaron más que llena, satisfecha. Claudia me comentó que Sebastian estaba en la ciudad. Luego de haber cuadrado todo a la perfección para el desfile del otro día en casa de la Sra. Johnson, pedimos un café y ahí decidí “hacerle el comentario”.
—Clau —hice una pausa para tomar un sorbo de mi café— ¿Has leído el diario hoy?
Ella ladeó su cabeza —Honestamente no, no he tenido tiempo, además sabes que no soy gran fanática de los diarios. Quizá cuando llegue a la oficina los leo vía web ¿Por qué?
Tomé otro sorbo de café, esta vez mi pausa fue adrede para darle más dramatismo al momento. Sabía que Claudia perdía los estribos cuando yo hacía eso.
Ella levantó sus cejas —¿Entonces? ¿Te vas a tardar toda una vida respondiéndome?
Traté de disimular la risa —¿Así que no has visto las noticias de farándula?
Mi amiga abrió los ojos como platos —¡No! ¿Qué pasó? ¿Dijeron algo de mi —se aclaró la garganta— de nuestro Thomas?
Me encogí de hombros, restándole importancia y le mostré el diario en la página marcada —No, solo esto.
Hubo 5 segundos de silencio antes de que me amiga soltara un grito que hizo brincar a la mitad de los clientes del restaurant. Hasta hubo una señora que le escupió un langostino que se llevaba a la boca al señor que tenía al frente.
Tuve que pedir disculpas a los comensales vecinos por el ataque de histeria de mi amiga. Después de todo, darle la noticia en un sitio público no fue tan buena idea después de todo.
—¡¿Cuándo salió esto?! —pregunta obvia, tenía la fecha del día pero una fan no entiende eso— ¿Por qué no me dijiste antes? ¡Dios, hay que escribir ya! ¿15 días, solo 15 días? ¡Anna, dime algo! ¿Qué periódico es este?
Como siempre, esperé que tomara aire para yo hablar, solo que esta vez duró un poco de más tiempo.
—¿Me vas a dejar hablar para responderte?
—¡No!
La señora de al lado se volvió a asustar manchándose de vino la blusa.
Hice unos minutos de silencio mientras a mi amiga se le pasaba el ataque de violencia histérica. Se calmó.
—Lo leí esta mañana y no te dije nada porque pensé que ya sabías y estabas ocupada escribiendo la carta o querías esperar hasta el almuerzo. Cuando llegaste me di cuenta que no sabías nada.
—¿Cuándo en la vida yo he esperado para comentar una noticia de mi…nuestro Thomas?
—Es cierto, nunca. Y por eso te quise dar la noticia apenas te viera.
—Pero…
—Deja la discusión Clau y vamos a pensar que vamos a hacer, tenemos 14 días para escribir nuestras cartas y quién sabe si alguna de nosotras es la afortunada.
—Tiene que ser una carta genial Nanna —así me llamaba mi amiga en momentos de desesperación.
—Sí, tiene que ser genial —repetí y vi a mi amiga acariciando el pedazo de papel periódico donde se encontraba el rostro angelical del hombre al que amábamos.
—¿Por qué no salimos de lo de los desfiles esta semana y la próxima y nos dedicamos a las cartas? —pregunté tratando de negociar con mi amiga que ahora solo pensaba en lo que le iba a escribir al actor.
Ella hizo silencio y contó con los dedos luego abrió más sus ya grandes ojos —¡¿Qué?! —revisó su agenda— Anna, tenemos el desfile de la Sra. Johnson mañana y la próxima semana viernes y sábado tenemos a la señora Martínez y la señora Stewart, lo que nos deja solo siete días para escribir la carta y enviarla. No, no, no esos son muy pocos días. No pienso arriesgar ni un segundo de la cena con mi Thomas.
Era imposible convencer a Claudia de lo contrario. La necesitaba concentrada por el montón de trabajo que teníamos por delante, pero sabía que con la cuestión de la carta mi amiga iba a tener la cabeza en las nubes y yo no iba a poder sola con todo el trabajo.
Respiré profundo.
—Ok, vamos a hacer esto. Tú ve escribiendo el boceto de la carta, pero por favor después de mañana, y te tienes que comprometer a ayudarme en lo que te de tu cabeza con los otros dos desfiles. Yo me comprometo a ayudarte con la carta de ser necesario.
—¿Tú no vas a escribir tu carta? —me preguntó mi amiga espantada.
¿La escribiría? Mi cerebro romántico tenía palabras tan dulces hacia Thomas que estaría más que segura que elegirían mi carta, pero mi cerebro lógico me decía que por lo menos un millón de mujeres no solo pensaría sino que escribiría lo mismo que yo.
Suspiré. Tan alto que mi amiga me miró con simpatía pero a la vez con tristeza, ella sabía lo que pensaba.
Sacudí esos pensamientos de mi cabeza —No lo sé, ya lo veremos, por ahora hay mucho trabajo y una de nosotras tiene que tener los pies en la tierra mientras la otra vuela por el cielo con alitas de ángel —sonreí— ¿Quién sabe? A lo mejor si la escribo pero no ahora.
—Ok, mientras antes empezamos, antes terminamos —mi amiga dijo sus palabras mágicas que yo adoraba y pidió la cuenta.
*****
El actor reía  carcajadas imaginándose la ganadora del premio. Pintaba miles de escenarios desde una rubia esbelta con porte de modelo. ¡Nah! Eso sería muy fácil. Hasta una chica con sobre peso y acné, y no es que tuviera nada en contra de ese tipo de mujeres pero ¡vamos! Él era un actor, podía darse el gusto de salir con quien le diera la gana pero esta vez, gracias a su agente, tenía que dejárselo a la suerte, cosa que odiaba.
¿Por qué si puedo tener cualquier mujer que desee me tengo que aguantar esto? ¿Si quiso hacer publicidad no organizó una cena con alguna actriz, modelo o cantante?
Robert lo sacaba de sus casillas solo de pensar en él. Ese bastardo.
Caminó hacia el ventanal de la sala de su apartamento con vista a Hyde Park y suspiró. Miró el libreto que tenía en la mano.
Cálmate Thomas, esto no lo puedes controlar. Sé que por eso estás así, pero tu terapeuta te dijo que no puedes controlar todo y menos en esta profesión. Suspiró.
Mañana empezarían a recibir cartas. Miró al cielo y rezó porque se acabara la pesadilla de la cena.
Quizá el cielo escucharía sus plegarias.


Rosas y Encajes – Capitulo I: La Noticia

Hola queridos lectores. A continuación les presento mi primera novela publicada en Whattpad, pero decidí también compartirla en mi blog. Espero sus comentarios a medida que publique los capítulos. Les confieso que solo escribí y revisé una vez así que es posible que encuentren errores. Si quieren comentarlos serán bien recibidos dentro de las normas del decoro y las buenas costumbres jajajaja.
Bueno dejo de escribir tonterias y les presento a Rosas y Engajes.

Rosas y Encajes – Capitulo I: La Noticia

Mi día empezó como todos los días. Levantarme a las 6 a.m., ir a mis clases de pilates, regresar a casa, desayuno, ducha, vestirme y tomar el subterráneo hasta la estación Shepherd´s Bush, comprar el diario, un café y dirigirme al Centro Comercial a abrir mi tienda.
Mi tienda era un sueño hecho realidad, bueno, era nuestro sueño hecho realidad. Claudia, mi socia y una de mis mejores amigas nos habíamos matado por casi cuatro años para tener parte del capital y solicitar el crédito. Nuestro sacrificio rindió frutos, ya teníamos un año en el negocio y nos iba tan bien que quizá en un año más podríamos abrir otra tienda.
Mientras abría las puertas Nathalie, la encargada llegaba detrás de mí.
—Buen día Anna, ¿Cómo amaneces?
—Hola Nathalie, muy bien gracias ¿Y tú?
—Todo bien, todo bien.
—¿Ayer lograste hacer todo lo que tenías que hacer en el depósito?
—Sí, también Laura me ayudó a etiquetar la nueva mercancía. Te digo algo Anna —Nathalie puso su rostro de puritana escandalizada— esa ropa que Claudia ordenó pareciera para prácticas sado-masoquistas.
Solté una carcajada tan fuerte que casi boté mi café antes de ponerlo en el mostrador —Quizá abramos un espacio para esas prácticas —reí otra vez.
—A Claudia le encantaría —murmuró disgustada.
Sacudí mi cabeza todavía riendo. Claudia y Nathalie tenían una extraña relación amor-odio, pero eran tan buenas trabajando juntas que parecía que hubiesen trabajando toda su vida una con la otra. Además yo sabía que no podían estar separadas por más de un día.
Abrí mi oficina y me dispuse a encender la computadora mientras saboreaba mi café y leía las noticias del día, en el orden en que lo hacía todos los días. Economía, política, cultura, una ojeada a los deportes y unos buenos 15 minutos en espectáculos.
¿Por qué? Leía tan minuciosamente las noticias de espectáculo? Pues nada más y nada menos que por Thomas Hamilton.
Un actor. 
Él fue la razón que nos unió a Claudia y a mí. Ella y yo nos encontramos en el kiosco donde todos los días compraba mi diario cuando vi a Thomas en la portada de una revista. Yo tomé una, ella tomó la otra y las dos estuvimos por 45 minutos hablando y soñando con Thomas. A partir de ahí surgió una gran amistad. Solo por eso, debería amar más al Sr. Hamilton.
Aunque yo era gran fan y creía estar enamorada como una adolescente a mis 28 años, Claudia a sus 30 estaba segura de estar enamorada de él. Decía que era inútil involucrarse en cualquier relación sentimental cuando su corazón pertenecía a un solo hombre –que jamás conocería– así que solo se limitaba a salir con hombres y a pasar buenos ratos.
Ese pensamiento también mantenía a su terapeuta bastante cómoda económicamente.
Mientras leía mi parte favorita del diario encontré una nota de prensa.
Fanáticas de Thomas Hamilton
Estén preparadas…
El Sr. Hamilton podrá ser suyo por una noche
Mis ojos se abrieron como platos, intenté buscar más información pero eso fue lo único que encontré.
Dos segundos después el teléfono de mi oficina sonó y un grito de desesperación interrumpió mi silencio. Un grito que me hubiese asustado de no saber de quien venía y por qué.
—¿Qué demonios quieren decir con que mi Thomas podría ser nuestro? ¿Por qué no colocan más información? ¿A quién tengo que matar? ¿Por qué lo tengo que compartir? ¿Anna, estás ahí?
—Sí, solo estaba esperando a que te quedaras sin aliento para poder hablar.
—Ja, ja —Claudia lanzó su risa irónica— sabes que puedo hablar sin respirar eso y más, y más aún cuando se trata de mi Thomas.
—No lo dudo.
—En serio Anna ¿Qué tengo que hacer para pasar una noche con él?
—Claudia a veces puedes ser muy inocente ¿No te has puesto a pensar que quizá es una promoción de su nueva película o quizá van a rifar unos DVD? ¡Que se yo!
—Lo que sea, no me importa, lo quiero.
—¿Podemos dejar la conversación de adolescentes y hablar de cosas de gente adulta?
—No me da la gana —respondió mi socia como una niña malcriada, yo solo hice silencio para esperar que pasara el huracán de amor por Thomas y se tranquilizara —esta bieeeeen —me dijo resignada— tengo que ir al banco a buscar un estado de cuenta que perdí –que raro– y luego voy a la tienda, tenemos que discutir el contrato con la nueva diseñadora. Sus modelos me encantan. Dame par de horas y estaré allá.
—Ok, apresúrate, recuerda que tengo que ir a media mañana a llevarle algo de ropa que le compré a mamá.
Colgué el teléfono y abrí mis correos, tenía cinco propuestas de nuevos diseñadores y cualquier cantidad de correos solicitando información.
Rosas y Encajes ahora era una tienda cotizada, nuestra imagen no era la imagen normal de una tienda de lingerie. No era una imagen tierna pero tampoco agresiva aunque nuestras prendas eran bastante sugestivas no aptas para mentes cerradas, pero también se podían encontrar prendas clásicas.
Nuestro local estaba separado por colores que daban la sensación de haber entrado en un lugar diferente a medida que la gente se paseaba por ella. También ofrecíamos “ideas de seducción”, tips para asesorar a nuestras clientes cuando y como usar nuestras prendas y el servicio de desfiles privados.
Mujeres, en su mayoría con mucho dinero, nos contrataban y realizábamos desfiles de ropa interior en sus casas. Contratábamos modelos y decorábamos las salas como una pasarela ahí las mujeres y sus amigas podían admirar nuestras colecciones en la comodidad ¬–y discreción– de su hogar.
En un abrir y cerrar de ojos se pasaron 3 horas, solo me di cuenta cuando Claudia llegó con su café en la mano.
—Vamos lárgate —me dijo mientras colocaba unas carpetas en su escritorio.
—Dame mi abrazo y me voy.
—Eres un tonta —me dijo abrazándome— ¿Cómo estás? ¿Seguro que estarás bien con la visita a tu madre?
Un escalofrío recorrió mi cuerpo, en mi cabeza estaba segura pero todavía tenía que controlar mis emociones y respetar la decisión de mi madre. Asentí.
—Si necesitas algo, cualquier cosa Anna, solo avísame.
Me sacudí la tristeza —No, no, estoy bien, además es su decisión y la admiro por eso.
—Yo también, Alicia es una mujer muy valiente Anna, espero no se le olvide. Tu te pareces a ella.
Sentí mis ojos llenarse de lágrimas pero no lloré. En los últimos 3 meses hablar de mi madre me llenaba de lágrimas los ojos. Pero Claudia tenía razón. Mi mamá era la mujer más valiente del mundo.
—Estaré solo par de horas afuera. Luego vuelvo, tenemos que organizar tres desfiles para las próximas dos semana y discutir sobre la colección sado-masoquista que pediste.
Claudia soltó una carcajada —¿Sado-masoquista? Apuesto la mitad de mi colección de zapatos que eso lo dijo Nathalie —yo me reí con ella—. Esa mujer necesita que un hombre le de una buena…
—¡Claudia! —la detuve antes que dijera una de las suyas— los problemas sexuales de Nathalie son solo de ella.
—Es que escucha lo que dice Anna, parece una vieja puritana y solo tiene 25 años, uno no puede ordenar unas piezas con un poco de cuero y metal porque ya es sado-masoquista. Debería actualizarse.
—Bueno, cuando regrese veremos que tan atrevida es.
—Anna Roses ¿Cuándo yo he hecho un mal negocio?
—Ok, punto para ti. Jamás lo has hecho y sé que este no va a ser el primero. Hablamos cuando regrese.
—Besos a Alicia.
—Seguro.
Cerré la puerta de la oficina y salí de la tienda con miles de pensamientos en mi cabeza. La visita a mi mamá. El pago del crédito. La nueva colección que adquirimos y que debía ser de oro porque costó una fortuna. La nota de prensa con la noticia de Thomas. Esta vez decidí dejar todas mis preocupaciones atrás y quedarme con la fantasía de pasar una noche con Thomas. Ese pensamiento hizo que me quedara con una sonrisa en los labios incluso cuando busqué el auto para ir a la casa de cuidados para enfermos de Alzheimer.
*****
—¡¿Qué estupidez es esta?!
Gritó el famoso actor a su agente cuando vio la nota de prensa en el diario.
—Es la nueva promoción que estoy haciendo para ti, para darte un poco de más interacción con tus fans.
—Robert —el actor se llevó los dedos índice y pulgar al puente de su nariz y cerró los ojos para encontrar algo de calma—. ¿Qué parte de “no quiero más promoción” no entiendes? Estoy atestado de trabajo. Tengo tres guiones en espera, la obra de teatro y en par de semanas empiezo la gira promocional de Enrique VIII. No. Quiero. Más. Promoción.
—Eso lo dices ahora porque estás agobiado Thomas pero cuando los rankings bajen por una u otra razón, tu estarás en la cresta de la ola.
—Yo no soy un maldito surfista para estar en la cresta de la ola. Solo quiero estar en paz por un minuto en mi vida. Quiero poder descansar como una persona normal.
—Thomas tu no eres una persona normal. El día que entraste al teatro y de ahí a la pantalla gigante dejaste de ser normal. Esto es promoción y es parte de mi trabajo, así que cállate y en vez de estar peleando conmigo ve a aprenderte los condenados guiones.
Thomas exhaló profundo —Si no me hicieras ganar cantidades obscenas de dinero, te odiara.
—Lo sé —rió el agente— por eso prefiero que me odies siendo rico y famoso que me ames como un idiota pobre y anónimo. Vamos lárgate.
—Cretino.
—Pelirrojo.
—Touché —rió el actor mientras cerraba la puerta de la oficina de su agente.



Nuevo lanzamiento: La Chica de los Deportivos – Resumen

¿Qué serías capaz de hacer por ser la mejor de tu clase? ¿Cuanto puedes aguantar? Por fortuna todo sacrificio tiene su recompensa e Isabella se ganó el premio mayor.

LA CHICA DE LOS DEPORTIVOS

Isabella Lombardi quiere ser agente de moda y va a hacer lo que esté en sus manos para serlo. David Gallagher un ex modelos cotizado que ahora es agente de modas hará todo lo posible por ser el mejor en su estilo.
Ambos ni buscan amor ni quieren encontrarlo, los dos están bien donde están y mal que bien, conformes con su vida.
En un fastuoso evento donde se reúne la crema y nata de la moda, mientras David escapa de una mujer, se ve atrapado por los hermosos ojos de una bella joven que se encontraba apoyada en la barra tomando cerveza y calzando ¿zapatos deportivos? Y como mosca a la miel se acerca a la joven que no está menos embelesada admirando al hermoso hombre que se le ha acercado a hablarle.
Su atracción pronto se transforma en un sentimiento que conocen pero no se atreven a reconocer.
Mientras Isabella descubre que se ha enamorado del mismo hombre que había amado mientras era una adolescente y David comprende que esa mujer es lo que él siempre estuvo buscando, el destino les hace escoger entre su relación, la confianza, el amor y, el trabajo, sus ambiciones y sus superación personal.
La vida pone a prueba sus decisiones cuando Michelle, la modelo de quien Isabella fue asistente y una buena amiga de David tiene un accidente que cambia su vida y la visión de Isabella y David de la de ellos.
Los dos están inevitablemente unidos por el mundo de la moda, un mundo superficial y lleno de competencia y retos que amargamente los encuentra gracias a que los dos eligieron sus profesiones. Pero la tristeza y el orgullo hacen que ambos se mantengan alejados, sin importar que están seguros de lo que siente uno por el otro.
Pero siempre el amor triunfa sobre el orgullos, sobre los malos entendidos, sobre las decisiones que cada uno tomó e incluso sobre lo que los dos creían que era lo más importante en sus vidas. Su carrera.
Quizá alguien tiene que sacrificar algo, quizá alguien tiene que ceder, y cuando David e Isabella se entregan uno al otro se dan cuenta que no hay nada que importe más que estar juntos y saben que siempre tiene que suceder algo malo para que exista una transformación, siempre hay que perder para ganar, pero al fin de cuentas el amor vencerá y este llegará como siempre llega, de la manera menos esperada.

Nuevos Lanzamientos: Caín y La Chica de los Deportivos

Hoy les escribo para dar buenas noticias.
Después de escribir, editar, corregir, volver a editar y volver a corregir y así sucesivamente –mis amigas escritoras me entienden– he decidido lanzar dos títulos simultáneamente.
Uno no tiene que ver con el otro en tema o género. Con el primero me arriesgué con el romance fantástico y aunque tuve mucho miedo al escribirlo, porque definitivamente este no es mi género, resultó una hermosa historia y la primera de una trilogía, es una historia diferente.
Caín. Nefilims, Nefilitis –hijos de Nefilims y humanos–, Habilitis –seres humanos con habilidades especiales–, Satanieles –hijos de Demonios con Habilitis–, Caínes –hijos de Satanieles con Habilitis– se unen, se alían luchan por un fin que les dará una gran ventaja cuando se acerque el nuevo orden. Ya entenderán mejor cuando lo lean.
Es una historia de mucha acción, tiene una hermosa leyenda detrás de esta historia y un muy buen amigo ilustrador Miguel Ángel García, diseño un alfabeto espectacular para reflejar el lenguaje de los antiguos.
A pesar de ser una historia de acción, sin duda tiene algo –mucho de romance– y humor. Las relaciones son divertidas y la trama súper dinámica.
Si supieran cuanto sufrí. Caín fue un reto para mí y creo que lo superé, ahora armo la trama del segundo libro de esta trilogía que será igual o más dinámico.
Se involucrarán con Vicky y Gabriel, que se unen en una búsqueda casi imposible y el desenlace es ¡Wow! Modestia aparte. ¡Me encantó la historia, su principio, su trama, su final!
El segundo lanzamiento es una novela romántica y se escribió sola, creo que nunca había escrito una historia tan rápido.
La Chica de los Deportivos. Con Isabella y David solo tenía que sentarme frente a mi computador y ellos escribían la historia.
Lo divertido de ella es que está escrito desde el punto de vista de ella y el punto de vista de él. Para escribir el punto de vista de él me asesoré con algunos hombres y no saben lo bien que la pasé investigando como habla, piensa, actúa y reacciona un hombre.
Tiene una trama ligera y divertida y así como se escribió sola, se lee sola. Quedarán enamoradas de los personajes y suspirando por todos ellos. Todos. Los principales y los secundarios.
Al final terminarán soltando corazoncitos, justo como me gustan las historias.
La Chica de los Deportivos al igual que Café y Martinis es una lectura ligera que las dejará con una sonrisa en el rostro.
En estos momentos estoy haciendo el montaje para kindle y amazon y serán las primeras en enterarse cuando ya esté en venta.
Espero como siempre su apoyo y sus comentarios.
En la próxima entrada les presento la sinopsis de cada uno de ellos.
También las invito a leer mi novela en Whattpad, publico capítulos cada 1-2 semanas, por este link: http://www.wattpad.com/user/HelenaMoranHayes


Concentración

Soy como un pájaro y no exactamente porque puedo volar. Mi poder de concentración es nulo, cero.
Y ya sé lo que están pensando, eso se traduce a que para escribir me tengo que “obligar” a concentrarme. Cuando escribo si no estoy enfocada, no logro mucho –mucho para mí significa, horas y horas de escritura.
Quizá cada una de ustedes tiene diferentes grados de concentración. Conozco gente que se tiene que alienar para escribir, nada de ruidos, nada de música, nada de nada.
Yo en cambio no me puedo concentrar si me aíslo, no puedo escribir porque el ruido de mis pensamientos no me lo permite.
Como ya ustedes saben escribo escuchando música, así me concentro en otra cosa aparte de mis pensamientos.
Quizá soy tan desconcentrada que el ruido, la música, los colores, internet, los chat, el teléfono y la televisión, no me molestan, porque ya estoy desconcentrada.
Sin duda la ventaja es que puedo escribir donde sea, sin importar las interrupciones, la desventaja es que quizá pueda tener más errores en el texto que lo normal, eso no lo sé porque me vuelvo loca si estoy en absoluto silencio.
En mi cortísima carrera como escritora he estado investigando cual es la manera más eficiente para escribir y el silencio no es lo mejor para mí.
A veces, yo misma busco excusas para desconcentrarme. Reviso el teléfono o mis mails. O me levanto a prepararme un café.
No puedo estar horas y horas sentada escribiendo. Puedo escribir por horas pero con interrupciones –a veces auto provocadas–, si lo confieso.
Hay oportunidades en que me doy cuenta que estoy concentrada y por supuesto, en ese segundo ya me desconcentro.
Pero debo decir que tengo el súper poder de tomar el hilo de mi escritura como si no hubiese pasado nada.
Lo que si, siempre trato de hacer, y me lo impongo como disciplina ­­–ya ustedes lo saben– es escribir todos los días, con o sin concentración.
Creo fervientemente que cada escritor/ escritora tiene sus “mañas”, la mía es auto interrumpirme eventualmente, quizá es la manera de mi cerebro de descansar. Después de pensar y pensar o de crear nuevas escenas.
Otra teoría que tengo es que mi cerebro es tan activo que tiene que interrumpirse porque tiene un “backround” que está creando cosas nuevas.
Y no crean que es solamente con los libros, me sucede con los blogs también, aunque también debo confesar que no me sucede cuando diseño, quizá porque mi cerebro descansa y drena en todo ese proceso.
A veces creo ­–y creo que le sucede a más de una– que tengo tantas ideas en la cabeza que desearía tener una aparato especial para sacarlas de ahí y almacenarlas tal cual como están en un contenedor.
Y si no pienso en las ideas, pienso en la revisión de mis textos, la publicación y/o como voy a hacerle publicidad, es una de las desventajas de lanzarse a la aventura de escribir sola, tienes que estar pendiente de todo el proceso, desde que escribes hasta que publicas, eso, sumado a mi falta de concentración natural… se pueden imaginar…
A mi parecer –y que esto sirva de lección de vida– lo importante no es tener una técnica en especifico, es lograr tu metas de la manera que tu seas más feliz, no importa si estas técnicas no se adaptan a las técnicas “regulares”.
Yo con mi falta de concentración estoy orgullosa con lo que he logrado, y creo que al paso que voy no voy a cambiar la forma “poco ortodoxa” como trabajo al fin y al cabo creo que sí soy como un pájaro además de mi falta de concentración, cuando escribo siento que puedo volar.


Playlist – Mills Bellenden

Esta entrada es otro playlist! Y sabrán y entenderán que me hace muy muy feliz porque tenemos más música para inspirarnos.
Esta oportunidad es de la escritora Mills Bellenden, la autora de Espadas y Rosas.
Ella fue muy precisa y concisa con el suyo –la admiro– y me envió un muy variado playlist desde las canciones que la han inspirado a escribir los diferentes tipos de géneros de novelas.
Aquí les presento el playlist del la autora Mills Bellenden. Que lo disfruten.

Rod Stewart -My heart can’t tell you no

Trisha Yearwood -How do I live without you

Bangles -Eternal Flame

Brian Ferry -Slave to love

Estas cuatro canciones la emplé para trabajar en Espadas y Rosas, ya que me sirvieron para expresar los sentimientos de Roy Campbell. Se ajustban bastante a lo que quería describir.

Las canciones de Nek -“Tu nombre”, “Lost” de Faith Hill y “How do I live without you” de Trisha Yearwood y “Me dediqué a perderte” de Alejandro Fernández me han servido para escribir mi primera novela romántica contemporánea (aún estoy revisando antes de enviarla a alguna editorial) Las escogí porque el protagonista masculino se da cuenta de que el nombre de ella se ha grabado en su corazón sin darse cuenta. Que por su orgullo se la ha perdido y cuando ella se marcha está “Lost” (jajajja).

Y por ejemplo, “Que seas feliz” de Luis Miguel me ha servido de ayuda para escribir mi primera novela romántica juvenil. Me apetecía hacer algo así y la letras de la canción me quedaba bien con el desenlace de la historia.

El resto, por ejemplo Take my breath away siempre me ha parecido una balada preciosa, dese que vi Top Gun por primera vez. November rain me encanta el video y la historia que refleja.

Y finalmente, que no lo puse, por encima de todas estas está la Banda Sonora de “Más fuerte que su destino” (A destiny by her own) de George Fenton y que consigue sacar lo mejor de mi cuando escribo.

Está demás agradecerte tu colaboración Mills. Fue súper divertido –como siempre– investigar de la música que te gusta.

Ahora le coloco tres videos de este playlist

Rod Stewart -My heart can’t tell you no 

Bryan Ferry – Slave to love

Faith Hill – Lost 

Espero los disfruten!!!
Un abrazo nos leemos pronto!

Posters Publicitarios!

Hola!! a todos!! Ante todo quiero darle la bienvenida a mis nuevas seguidoras, saludar a las de siempre y agradecer a todas por el apoyo. Gracias!
En la entrada de hoy les voy a mostrar una serie de “pósters” que diseñé para continuar con la campaña de Café y Martinis, espero les gusten.
Mi idea es sacar una serie de pósters promocionales, con frases divertidas y citas de los personajes para atraer lectores.
Si les gusta, pueden hacer comentarios en la entrada y sería genial que me digan cuales son sus citas favoritas!

Póster para la celebración del aniversario del blog “Desde mi Caldero”
Póster publicitario 1

Poster Publicitario 2. Cita de Alana.

Poster Publicitario 3. Cita de Ian.



Un abrazo! 
Nos Leemos pronto!

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